Hasta hace nada, yo era de las que creía que sólo había que correr si estabas a punto de perder el autobús, se te había escapado el perro o, como a Forrest Gump, te perseguían unos matones. Ya os conté en este post, que lo mío nunca ha sido el deporte, y no puede ser más cierto. Yo, que tengo el padre más deportista del mundo, me pasé la infancia probando deportes a ver si alguno se me daba bien, y fracasando estrepitosamente en todos ellos. Simplemente no tengo aptitudes para el deporte, no tengo elasticidad, ni rapidez, ni agilidad, es un hecho. Y dicho todo esto, os tengo que contar que desde principios de año corro. Sí, yo, la personas que no usó chandal desde que en 3º de BUP se acabó la gimnasia obligatoria, salgo a correr dos veces por semana.
