Aun a riesgo de que empecéis a pensar de que estoy decorando mi casa con cosas de la basura :-), una vez más tenemos un DIY con algo que encontramos, en este caso en la puerta de la frutería. Y es que estas cajas tan limpitas, sin logos ni serigrafías, pedían a gritos una segunda oportunidad. Y como ahora tengo más tiempo que nunca, no dudé en rescatarlas y encontrarles una nueva utilidad: organizadores para el armario.