Cuando tenía en la mente el cojín de Miffy que os enseñé la semana pasada, tenía también claro que no iba a ser el único. Porque con la misma técnica podríamos hacer un montón de personajes que se nos ocurran, en blanco y negro o en color. Pero yo tenía claro cual iba a caer después de Miffy. Porque desde que el año pasado vimos el desfile imperial de la guerra de las galaxias en el Retiro, a mi hija mayor le entró la "fiebre Star Wars". Así que ahora Miffy comparte habitación con un guerrero imperial :-)