Hoy toca post de reflexión, os aviso :-). Porque como os decía en aquí, hace dos semanas tuve la suerte de asistir a una charla con Rocío Ramos-Paul, esa mujer que tanto me impresionaba manteniéndose firme como una roca ante niños que a mí me hubiesen sacado de quicio a la primera. No había rabieta que se resistiese a Súper Nanny y por eso yo seguía sus programas hipnotizada cuando mis hijas eran más pequeñas.